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No sé si es mi necesidad de analizar todo aquello que mi interesa o la porción de ingenuidad que aún me queda a pesar de los años y que me lleva a querer entender cualquier comportamiento humano por incomprensible que parezca . Puntualizo que hablo de entender, no de justificar . No sé, decía, si es cualquiera de estos dos rasgos de mi persona o una mezcla de ambos lo que me llevaba a reflexionar dias atrás sobre el tema que da título a este post.

No me estoy refiriendo a pedir perdón de forma genérica, por cualquiera de los pecadillos que cometemos veinte veces al día y que fastidian al de al lado . Pensaba concretamente en aquellas personas que han cometido crímenes contra sus semejantes, tales como lesiones graves o la muerte, personas que aparentemente no tienen una personalidad psicopáica y que han cometido esos crímenes bajo la justificación de sus ideas políticas o de otras que lo han hecho de forma puntual y por circunstancias muy determinadas. . De entre ellos no hablo únicamente del arrepetimiento y disculpa que exijen – justa pretensión – las vícitmas del terrorismo en España por el daño que se les ha causado a ellos y a sus familiares , pues en este caso el acto de pedir perdón trasciende de lo personal y se convierte en un instrumento político en manos de una organización terrorista.

Por último, tampoco me refiero a actos de terrorismo de estado, a los crímenes de guerra o al crímen que es la guerra. Eso es más grande y más complejo, aunque mi argumentación última sería la misma.

Yo pensaba en un ámbito más estrictamente individual e interno . La semana pasada creo, leí una noticia sobre la polémica que se había creado en Alemania por la excarcelación de una ex terrorista que había pertenecido o liderado un grupo de extrema izquierda muy minoritario a principios de los 70 en Alemania – la RAF – y cuyas actuaciones degeneraron en terrorismo puro y duro, a la desesperada. Mohnhaupt había sido condenada a cinco cadenas perpetuas por treinta y cuatro asesinatos y cumplido el tiempo y los requisitos , como un informe psiquiátrico que descartaba en ella cualquier indicio de peligrosidad , para la aplicación de los beneficios penitenciarios, un Tribunal de Stturgatt había concedido la excarcelación y pasar a la fase condicional de la condena . Buena parte de los ciudadanos criticaban el hecho de que la ex-terrorista ni siquiera huebiera pedido perdón .

Me preguntaba entonces qué motiva que una persona – no sé si es el caso de Mohnhaupt – que aparentemente ha dejado atrás sus actividades terroristas, o que ha cometido un crimen común de forma puntual y circunstancial, que, cumplida su condena, es capaz de llevar una vida normal y civilizada sin perjuicio de sus ideas o de las actividades desarrolladas para defenderlas , con trabajo y medios de vida, con familia en muchos casos ; en definitiva una persona que puede considerarse rehabilitada ( dejad en interrogante si eso es totalmente posible ) sea incapaz de pedir perdón a sus vícitmas.

Algunos es posible que se sigan escudando en sus ideas . Otros piensan que ya han pagado sus culpas a la Ley y que por tanto no es necesario. Otros ni siquiera esgrimen argumento alguno. Yo no me creo ni a los primeros y pienso que en su fuero interno deben pasar cosas mucho más graves que provocan que nunca vayan a ser capaces de arrepentirse, no ya por las consecuencias que les han comportado sus propios actos, si no puramente, por el mal causado .

Para pedir perdón cuando se ha acabado con la vida de una o varias personas o cuando se les ha ocasionado graves lesiones, se requiere en primer lugar la asunción de los hechos que se han llevado a cabo , apercibirse de la enormidad que supone apropiarse y acabar con la vida de una persona, darse cuenta que se ha cometido un daño irreparable, un sufrimiento de por vida a los que quedan . Entender que no hay ni una sola idea tan bella ni tan valiosa que merezca el sacrificio de vidas inocentes , porque la vida en su estado puro , en su sentido más amplio, en su forma más digna , es la idea más hermosa a la que podemos aspirar . Pedir perdón implica , en primer lugar, asumir el tormento de por vida de ser consciente del tremendo daño causado, arrepentirse interiormente y luego manifestarlo. Probablemente , al igual que sus vícitmas o en mayor medida que ellas, no volver a levantar cabeza, no considerarse digno de ser amado . En el mejor y más positivo de los casos volcar los esfuerzos del resto de una vida en intentar compensar , dando y mejorando la vida de otros, la vida que se ha arrebatado .

Es por eso que puedo llegar a entender, que no justificar, que en muchos de los casos de los que hablo, tales individuos tengan miedo de pedir perdón .

Para pedir perdón hay que tener muchos huevos.

( He vuelto a recordar mis reflexiones después de leer algo por ahí, algo que no tiene que ver con lo que acabo de escribir , pero que me ha inspirado para hacerlo )

One Comment

  1. pues la verdad no se k desir pork hay hombre k no piden perdon por miedo pero en realidad estan arrepentidos pero tienen miedo de enfrentarse a la persona k an erido pero como dise el dicho y muy bien dicho”EL K NO ARRIESGA NO GANA”
    o este otro”EL AMOR ES COMO LA GERRA DISPARA OH MUERE EN EL INTENTO”


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