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Category Archives: Me llamo Azucena

y el sol es de color verde. Personal

Cada día que pasa hay más para expresar . Y cada uno de los días se hace más difícil que tanto pueda llegar a caber por la nimia oquedad que dejan vacía el tiempo y mi cansancio . Cuanto más hay por decir, menos vivo .

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A veces tengo la sensación de ir por la vida con un agujero en los bolsillos, incluso aunque no lleve bolsillos . Un agujero imaginario , que no hay forma de encontrar por más que mire, por el que se me pierden cosas importantes . Yo creo que va cambiando de lado el muy ladino, con del único objeto de despistarme.

Así que poco a poco voy haciéndome a la idea de que nada de lo que llegue a mi vida, incluso nada de lo que siempre estuvo va a ser permanente . Al fin y al cabo dicen que la vida es eso, un proceso de pérdidas.

Me da un poco lo mismo que se me pierdan cosas , tenemos tantas .. Quizás fuera suficiente con conservar cuatro o cinco . Hay cientos de millones de personas que sólo tienen cuatro o cinco cosas … Pero reconozco que no me acostumbro a que se me pierdan personas .

Estos días estoy echando de menos especialmente a mi amigo Rafa . Creo que puedo decir que la amistad que me unió a él ha sido una de las más … no , la más intensa que me ha unido a nadie . Quizás porque le gustaba mi marido más que a mí , pero a la vez podía pasear con su brazo enlazado a mi cintura a la luna de Valencia o despedirme en la estación en tren casi al estilo de un anuncio de colonia … Quizás porque casi siempre supiera la siguiente frase que iba a decir, como si sintiera o pensara igual que yo y a la vez fuera capaz de tratarme como pocos hombres saben hacerlo con una mujer .

Quizás la causa es lo de menos .

No sé muy bien qué pasó , si se cayó del bolsillo accidentalmente o era piedra inquieta que buscaba por donde escapar . Creo que fue más bien lo segundo , pero yo siempre me he sentido culpable por tener ese agujero . Fue precisamente él quien me dijo algo que le habían inculcado y que quería que yo también asumiera : que determinadas actitudes de los demás que nos afectan directamente , no tienen porqué ser consecuencia o respuesta a un comportamiento o hecho propio, si no que pueden responder a mil y una causas o circunstancias que sólo incumben a aquella persona . Es decir , que no siempre el trato que recibamos de los demás tiene que ser reactivo al nuestro . No siempre es nuestra culpa , de hecho la mayoría de las veces no lo es. Aún así, buscar la causa en uno se hace muchas veces inevitable.

A veces pienso que pienso en él como siempre, siguiendo su vida , pero ya no en la mía . Pero también me preocupa que le pueda haber pasado algo , incluso que ya no esté . Es que no sé nada de él …

Sí, lo echo de menos especialmente estos días , pero no es, ni ha sido el único . También echo de menos, por ejemplo , a Babani, aunque apenas la conocí y sé que probablemente no la volveré a ver . El agujero cumple con su función eficazmente . Hay que asumir que existe . Y hay que asumir que yo no soy la única que tiene agujeros en el alma .

Sé que estoy a poco tiempo de caer del bolsillo de alguien y que sólo espero a que lo tenga un poco más lleno para que no note tanto que ya no estoy . Y sé también que tengo una piedra a punto de caer del mío . Ya noto su peso atravensando el orificio . Y duele, como cada una de las personas que se me ha perdido . Quizás cada una de ellas duele más , parece ser que no soy de buena encarnadura … Debería acostumbrarme , pero no .

Así que cada vez le apetece a una menos llenar sus bolsillos si al fin y al cabo todo acaba tragándoselo un aguejero glotón.

Timidez-interna

He intentado crear un blog en un espacio que, por su concepción , es mucho más dado a las relaciones entre la gente , a las visitas que, siquiera por la curiosidad de saber quién es es@ amig@ de fulanito , a ver qué dice y qué fotos tiene, son bastante frecuentes . En definitiva es un espacio muy ágil, muy visual , con bastantes herramientas y posibildades , aunque bastante menos serio y de menos calidad en general que éste. Creo que todos sabemos de la competencia de la que hablo …

Soy consciente de que la mayoría de mis artículos no son leídos , o lo son por muy poca gente . Teniendo en cuenta que ni siquiera me he creado un blogroll, aunque ya tengo quien encabezará el primero de esa lista , a este blog, solo entra quien busca algo de forma muy concreta . Y supongo también, que una vez se dan cuenta de que no encuentran lo que buscan , se van , sin siquiera acabar de leer .

Creo que no me importa demasiado, de momento … Y sin embargo sí me ha importado el hecho de que , en el otro espacio , por su dinámica , las páginas personales y por tanto los blogs sean mucho más visitados . No hay mejor prueba de ello que el número de visitas que tengo en este blog, en relación al número de visitas de la otra página , teniendo en cuenta que no hay demasiada diferencia en la fecha de creación de ambos , y que , en la otra página ¡ APENAS HAY NADA PERSONAL QUE ME PUEDA DEFINIR !!! Mejor no pensar que precisamente el hecho de que en esta página hay un poco más de mí ahuyenta las visitas jejeje

En fin , he intentado crear el blog, lo he personalizado con tamaños, formas y colores, he escrito mi primer texto y … ¡ lo he borrado ! : por puñetera TIMIDEZ .

Teniendo en cuenta el descaro que muestro para según que cosas , es como para pensarlo .

Cuando no tengo tiempo de escribir , lo que acontece la mayoría de las veces, pero sí ganas de expresar , acostumbran a venir a mi mente canciones o poemas que operan como un exorcismo de mi estado de ánimo . Y si no vienen, los busco inconscientemente y los encuentro con sospechosa rapidez .

Aquí dejo la letra de esta canción que más que encontrar , podría decir que ha vuelto :

Artista: Joaquín Sabina
Album: Dímelo en la calle
Canción: Como un dolor de muelas

Como si llegaran a buen puerto mis ansias,
como si hubiera donde hacerse fuerte,
como si hubiera por fin destino para mis pasos,
como si encontrara mi verdad primera,

como traerse al hoy cada mañana,
como un suspiro profundo y quedo,
como un dolor de muelas aliviado,

como lo imposible por fin hecho,
como si alguien de veras me quisiera,
como si al fin un buen poema me saliera…
una oración.

Como si la arena cantara en el desierto
los cantos de sirena del mar Muerto,
como si para crecer sobraran las escaleras,
como si escribiera un ciego un libro abierto.

Ven a poblar el zócalo de ojos,
siembra de migas de pan caliente
mis canas de alcanfor adolescente.

Ponle al sordo voz y alas al cojo,
bendice nuestro arroz, nuestro minuto,
como si no fuéramos cómplices del luto…
del corazón.

Santos saludos , a ver si puedo cosechar sacos de sosiego estos días

La cosa emprezó hoy hace dos semanas exactamente . Me olvidé el móvil en casa . Hasta ahí nada anormal. Pudo tratarse de una de las ocasiones en que eso sucede, a razón de una cada dos años aproximadamente .

Hoy me ha vuelto a pasar . Ya son cuatro veces en catorce días, tres dentro de la última semana . La cuestión es que parte del uso del móvil es como instrumento de trabajo . Afortunadamente, el día más crítico , el miércoles pasado, lo llevaba encima .

Ignoro la causa, no he cambiado de costumbres, ni siquiera de gestos . Soy consciente que, a veces, cambios sutiles pueden provocar importantes trastornos , sobre todo cuando se tiene la cabeza casi siempre ocupada . Algo así como ” el aleteo de una mariposa puede provocar un maremoto al otro lado del mundo ” . Pero no es el caso . Lo dejo donde siempre – la plataforma baja que a modo de mesilla tengo al lado de mi lado de la cama – y de ahí lo debería recoger .

Me dicen que mi subconsciente me está pidiendo a gritos que me lo olvide, que tengo una imperiosa necesidad de dejarlo . Y yo me pregunto : ¿ y por qué el móvil y no otra cosa ? Si no se me olvida nada más …

Muchos me dirían eso de que cualquier día me voy a dejar la cabeza. La cuestión es que la cabeza, por más que me empeñe, no me la puedo dejar de forma voluntaria . Y digo yo, aparte de nuesro PC o similar, que es mucho más difícil de olvidar, ¿ que otro elemento de los de uso diario guarda más información junta sobre nosotros mismos ? Pues el móvil

Luego ¿ sería factible deducir que aquello de lo que tengo una imperiosa necesidad de olvidarme es de la cabeza ???

Por cierto que hoy, encima , me duele .

Tenía la intención de escribir algo muy diferente de lo que aquí voy a dejar. Y digo bien : “dejar”, que no escribir, porque no es mío … Entonces, tampoco es propio decir dejar, porque es, en realidad, prestado.

Tenía la intención, decía, pero a veces basta un soplo de brisa que se cuela ladrón, por una ventana mal cerrada, para que el corazón se quede a oscuras .

Mientras buscaba las cerillas he encontrado este poema . La inauguración de la nueva categoría la dejo para mañana o pasado …

La solución no está en la socorrida
excusa
de la evasión
hacia paisajes extranjeros
o a ínsulas más o menos extrañas.
No. La cuestión
es estarse pendiente de los signos,
de las muy breves notas que se escapan
y que van resbalándose
como lluvia lenta.
El secreto —sin ser secreto—:
la búsqueda y la espera.

Pablo Moreno

Hoy es uno de aquellos días peligrosos … Estoy de un humor pésimo, aderezado con una buena dosis de nostalmargura . Enviaría a todo el mundo a la M ( 1 ) , y para no hacerlo , me aislo, me quedo callada y pongo cara de perro, lo reconozco .

No sé muy bien la causa . He comenzado perdiendo el móvil, con tropecientos cincuenta contactos y unos cuantos sms que quería conservar .

Alguien del trabajo me ha expuesto una situación, y antes de poder reaccionar , ha manifestado una amenaza velada , muy suave, pero amenaza al fin y al cabo, que estaba totalmente fuera de lugar. Pero totalmente fuera de lugar …

Y otra persona se ha encogido de hombros cuando le he expuesto un problema, coyuntural, pero problema al fin y al cabo . Sé que no es su actitud habitual y que ese gesto no significa irresponsabilidad, simplemente que estaba en otra cosa en ese momento . Pero me ha tocado las narices.

Tengo la sensación de que las cosas no avanzan , que nada cambia y me desespero …

Hace unos minutos me han dicho que habían encontrado el móvil , justo donde yo dije que debería estar . Lo que ocurre es que , a pesar de ser un buen modelo, es como un zapatófono y lo han confundido con una mini-mini consola de esas que están tan de moda, hasta que se ha iluminado la pantalla y ha adquirido a los ojos que lo observaban – oh , milagro – su forma de tf. móvil .

El hallazgo del móvil ha supuesto unos segundos de alivio y he llegado a pensar que ese era el verdadero motivo de mi mal humor . Pero no es así . Supongo que ha amanecido así para mí .

Hoy es un día peligroso porque es posible que antes de que llegue la noche me lie a cantar las cuarenta a diestro y siniestro . Y en esas ocasiones sé que puedo llegar a ser muy dura y bastante injusta.

Y si no llego a cantar las cuarenta porque la dosis de nostalmargura supera a de mala H (2) , sigue siendo un día peligroso porque me puede dar alguno de esos impulsos que me vienen de vez en cuando y hacer alguna cosa rara , como desparecer . Como sé que no puedo desaparecer realmente , pues hay una responsabiidad que puede más que mi estado de ánimo , lo hago de forma simbólica : puedo llegar a borrar todos los contactos de mi tf. recuperado, borrar todos los emails guardados , y enviar otros sin sentido a quien menos culpa tiene, borrar todos los sms , borrar las gilipolleces que he escrito, que suelen ser la mayoría. Anulo viajes y citas , devuelvo regalos, planto trabajos porque no tengo paciencia y no trago …

Luego me arrepiento , bueno, no siempre . Pero la sensación de alivio que me queda no me la quita nadie . Estoy escribiendo esto en un intento por evitar esos impulsos raros, pero no lo estoy consiguiendo, así que aún no sé como va acabar el día .

Tengo unas ganas tremendas de largarme, de dejarlo todo.

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(1) He copiado la idea de un bloggero muy borde, según su propia definición
(2) Por analogía

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A temporadas, cuando estoy especialmente nerviosa o preocupada por algo, incluso de forma inconsciente, me despierto a mitad de la noche , casi siempre sobre la misma hora, entre las tres y las cuatro , después de haber matado el cansancio más perentorio , con la sensación de que mis ojos ya no van a querer cerrarse y la angustia añadida de pensar que durante esa jornada voy a estar hecha un piltrafa .

Al principio me pasaba el tiempo dando vueltas en la cama, intentando mentalizarme de volver a dormir como fuera , contando ovejitas a la desesperada; al final las asesinaba. Evitaba pensar en cualquier cosa pero conseguía el efecto contrario, es decir , la mente tal que una cafetera llena de pensamientos en ebullición . De puro cansancio me acababa durmiéndo media hora antes de que sonase el despertador .

Poco a poco fui adoptando técnicas que me permitieran volver cuanto antes al ansiado estado onírico : primero reparé en que, cuanto más inmóvil me quedaba, más actividad mental desarrollaba y, por tanto , menos lugar dejaba para el sueño . Así que procuraba levantarme y hacer algo dentro de los márgenes de la prudencia, por la hora. Casi siempre acababa leyendo . Probé a hacerme tila y vi que la cosa funcionaba, solo que transcurrido un buen rato . Así que, finalmente di con la técnica. En cuanto me despertada con esa sensación de juerga mental me levantaba de inmediato, me hacía una tila doble en el microondas y mientras se enfriaba y hacía su efecto, me ponía a leer . Con un poco de suerte podía estar durmiendo de nuevo en cuarenta y cinco minutos, como máximo en una hora , lo que me daba un margen adicional de sueño nada despreciable de entre dos o tres horas, incluso más.

Desde mediados del mes de noviembre y hasta bien entrado el mes de enero del nuevo año tuve una de esas temporadas de desvelos nocturnos . Supongo que, entre otras cosas , me preocupaba la salud y el estado de ánimo de mi padre .

Una de esas noches , sobre las tres, me sorprendió escuchar desde la cocina de mi casa el canto de un pájaro . Sabía que los pájaros madrugan, pero no imaginaba que tanto . Al día siguiente volví a escucharlo y al otro , siempre sobre la misma hora , entre las tres y las cuatro. Por esa época, además, estaba leyendo un libro cuyo protagonista oía de forma cotidiana el canto de un pájaro del que no conseguía averiguar el origen , así que no podía dejar de encontrarle una cierta gracia a la coincidencia de que, mientras mi personaje de ficción escuchaba el canto de un pájaro, yo, en la vida real, con su libro en las manos, escuchaba el canto de otro.

Sin embargo el canto de ambos pájaros no tenía nada que ver . Mientras uno cantaba de día, el otro lo hacía de noche . El de ficción, según la descripción del autor hacía una especie de ruidillo sordo, un creck-creck repetitivo parecido al sonido de las ruedas de un reloj de pared, cuando se le da cuerda.

Mi pájaro de las tres a las cuatro emitía un canto más parecido a una conversación ininteligible que a un canto de pájaro propiamente dicho, exento de los tonos altos y agudos que generalmente le son propios; la conversación de una voz sumamente dulce , serena, una voz sin género ni edad, con un abanico inacabable de matices expresivos , de colores . El canto de ese pájaro era un dedo que dibujaba cosas en mi pecho.

Acabé el libro, pero seguía despertándome y escuchar el canto del pájaro acabó siendo para mí como un aliciente en esos ratos de desvelo . Sumergida en el silencio de la noche, tenía la sensación de que en el mundo no existíamos más que el pájaro y yo . No sabía de qué clase se trataba, no lo identificaba con ninguno conocido. Por lo demás, saber si era mirlo, tordo o qué se yo, no me interesaba. Me apetecía más pensar que era único . Me hacía compañía .

Llegó un punto en que mi naturaleza se equilibró, al parecer de forma paralela a mi estado de ánimo y no volví a despertarme hasta que sonaba la odiosa alarma del móvil . Y me sorprendí más de una vez durante el día echando de menos el canto del pajarillo, pues a otra hora que no fuera aquella parece que no existía .

La otra noche me desvelé de nuevo con la conocida sensación, pero en lugar de desasosiego sentí ilusión por escuchar de nuevo el canto, por iniciar esa íntima rutina que de alguna manera, no sé cual , conseguía teñir una fracción de mi tiempo con un poco de magia .

Salté inmediatamente de la cama, me dirigí a la cocina – desde donde mejor se escucha el pájaro – y , decepción, en el reloj del microondas indicaba las cuatro y cuarenta y cuatro. Ni siquiera me hice la tila, me fui a la cama, pero intenté permanecer alerta por si, a pesar de la hora mi amigo con alas estaba despierto y con ganas de cantar. Transcurrido un buen rato desistí de esperar nada y noté como me vencía el cansancio . Cuando menos lo esperaba, sucedió , durante apenas tres o cuatro segundos, un momento, cinco matices, un trazo en mi pecho … Me dormí inmediatamente .

Al día siguiente reflexionaba yo sobre lo ocurrido y le daba el siguiente significado : que el pájaro seguía ahí , como lo indicaba la escueta señal que me había dado, pero para escucharlo debía despertarme a la hora de siempre, a la hora de su canto , de las tres a las cuatro .

Sin embargo, aún no he perdido la razón de tal manera como para poner el despertador a las tres de la madrugada para escuchar el canto de un pájaro. Apenas lo suficiente para perder el tiempo escribiendo esto . Pero quién sabe, a lo mejor, algún día …

Me he pasado la semana pensando en cosas sobre las que escribir, desarrollando ideas e incluso redactando posts y artículos que llegaba a tener formalmente estructurados casi en su totalidad en mi mente . Nada de grandes acontecimientos . Los grandes acontecimientos, los muchos que nos han abordado esta semana me vienen eso, tan grandes , que difícilmente me atrevía con ellos . No se trata de indiferencia, bien al contrario. Considero que son de tal importancia que evito opiniones que no estén solidamente fundamentadas. Dejo la información para quien realmente la tenga en sus manos. Y reproducir lo que se puede leer en un periódico – edición impresa o digital – me parece absurdo . Creo que lo único realmente productivo es el contraste de opiniones que, hoy por hoy, difícilmente se pueden dar en este blog.

Aún así se me habían ocurrido reflexiones que atañían al concepto de la verdad en relación a los juicios del 11-M , sobre la indignación por la causa de los miedos nocturnos de mi hija, sobre el anti-San Valentin que me salió rana porque me rompieron los esquemas …

Decía Picasso que la inspiración existe pero te tiene que encontrar trabajando . Y eso es justamente lo que me pasa a mí, que casi siempre me encuentra trabajando, pero en otros menesteres. Y cuando los otros menesteres me dejan tiempo el cuerpo no aguanta . Así que todo acaba diluyéndose como el agua, las ideas se esfuman , vuelan las mariposas y lo que tenía una cierta gracia o importancia para quedar inmortalizado – excesiva palabra – deja de tenerla .

Y ahora me siento confusa , y no solo por falta de inspiración , sin saber qué decir o qué escribir y a pesar de todo con ganas de expresarme, de decir que siento que me estoy equivocando, que estoy errando el camino , que hay algo que estoy haciendo mal, que no funciona, y no sé exactamente qué … aunque lo intuyo .

Y que eso no tiene que ver un pijo con ” sobre qué escribir ” pero merece ser expresado .

Y es que hoy, durante unos momentos, he tenido una auténtica sensación de fracaso en aquello que, hoy por hoy, ha merecido buena parte de mis anhelos , mi sacrificio , mi persona … Algo no funciona, pero no es solamente mi responsabilidad

   Yo no me aburro. No necesito hacer cosas extraordinarias  en mi tiempo de ocio para sentir que no lo estoy perdiendo . Siempre hay un libro pendiente en el que poder sumergirme o el reto de acabar otro que se ha antojado interesante pero difícil para mi distorsionada capacidad de concentración , cultivada a fuerza de años y distracciones varias.

  Yo no me aburro. Me basta con escuchar música, sin manías, sin prejuicios, la que me apetezca según el momento y  estado de ánimo . Rara vez acompañando la lectura del libro, pues preciso disfrutar de ambas cosas de forma íntegra. Si la música no me distrae de la lectura, es que no me interesa la música . A solas,  únicamente soy capaz de compatibilizar la música con el baile, si es idónea para ello  y mis biorritmos , preferentemente matutinos, me lo permiten. Y, por supuesto, con la imaginación.

   Yo no me aburro. Resulta emocionante pararse a pensar a qué hemos evolucionado la última semana; si,  sin apercibirnos, hemos vuelto a apartarnos del camino , si nos hemos estacionado o hemos involucionado. O sencillamente si el camino nos importa un comino. Ver si hemos podido llegar a percibir el sentido, la enormidad de tantos  acontecimientos,  más que dramáticos,  brutales o si, como siempre, siguen escapando a nuestra capacidad de comprensión, de análisis y sobre todo de asimilación. Decidir si preferimos las cosas tal y como deberían ser o decantarnos hacia la locura de ser poco a poco, cada vez más,  uno mismo,  con todo lo que ello conlleva. A poder ser, intentar hacernos  emocional y mentalmente fuertes

   Yo no me aburro. Tengo suficiente con no hacer nada . Utilizar el sentido de la vista y el oído  y hasta la respiración de forma minimalista . No tengo un pozo seco y obscuro en el que refugiarme como el protagonista de ” Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, de Haruki Murakami. Tampoco lo necesito . La soledad  y el silencio me bastan . El tiempo pasa tan rápido que la quietud se manifiesta como la única forma de engañarlo, de escuchar , de tocar,  de ver pasar sus inestimables segundos, sorprenderlos en su esencia y desnudez.  Y estar sola,  la única de vencer el sentimiento de soledad que tan frecuentemente me asalta en compañía .

    Yo no me aburro , quizá porque tengo muy poco tiempo para aburrirme. Y sin embargo yo, que no me aburro, soy capaz de adaptarme, de amoldarme a aquellos que sí se aburren y sacrificar  mi tiempo de no aburrimiento para hacer las cosas no rutinarias o aburridas que precisan para sentir que no se aburren . Por ello, resulta más que paradójico, indignante hasta llegar a ese sentimiento de  tristeza que invariablemente sucede al de indignación, que mientras yo, que no me aburro, y aún así me avengo sin  drama a hacer las cosas que deciden los que se aburren, que  ellos, los que sí se aburren, no sean capaces de ponerse de acuerdo  o de dejar de poner trabas y problemas a la hora de hacer esas cosas tan importantes para no aburrirse . 

   Así que finalmente todo ha acabado como el rosario y la aurora : los que se aburren, aburridos, y yo, que no me aburro, frustrada, triste y con las energías consumidas, sin tiempo para no aburrirme.

   Menos mal que siempre nos quedará la noche.

   No era ésta la forma en que esperaba comenzar mi blog – los dos intentos anteriores apenas cuentan – pero supongo que lo mejor  es la naturalidad, esto es, escribir lo que te venga en gana .